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La Familia Spiwak

¿Un sociólogo a la cabeza de un grupo hotelero? Es correcto. Angel Spiwak, un bogotano nacido en 1947, hijo de inmigrantes ucranianos y polacos que muy tempranamente constituyeron un grupo empresarial familiar que desde la década del 50 del siglo pasado comenzó a contribuir al desarrollo urbanístico de Bogotá. Inició estudios de sociología en la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá y los culminó en la Universidad de Tulsa en Oklahoma, Estados Unidos.

Tras el fallecimiento de su padre, posteriormente de su madre y de un hermano mayor, asume el liderazgo de la empresa de construcción, ahora hotelera y la proyecta nacional e internacionalmente; primero, a través de la sociedad Hoteles Dann y hoy con Hoteles Spiwak, empresa familiar que conforma el tercer grupo hotelero más grande del país, el primero del occidente colombiano y el más importante de la ciudad.
Criado y educado en un ambiente propicio al emprendimiento y siguiendo una rica tradición familiar que siempre privilegió el estudio y la educación, Angel Spiwak desarrolló una personalidad que le permitió cultivar un amplio accionar cultural, paralelamente a sus múltiples tareas empresariales. De toda esa experiencia vital, de su formación académica y del decidido apoyo e interés de su esposa, Jaffa Aminoff, venezolana, también hija de inmigrantes y de sus hijos colombo-venezolanos Ronit, Boris y Ami, se desprende claramente el porqué de la presencia de tan importantes manifestaciones artísticas en los dos hoteles.

Buscamos compartir con huéspedes y usuarios de nuestros servicios hoteleros, el placer estético y el conocimiento que el arte agrega a nuestra calidad de vida. El arte en nuestros hoteles no es simple decoración, es la necesidad de establecer un dialogo continuo con la cultura.

El Mural

En una pared del lobby del hotel Spirito se encuentra un dibujo mural que le rinde homenaje al brillante escritor caleño Andrés Caicedo. El autor de este singular retrato es Armando Mesías, creador polifacético nacido en Cali, Colombia en 1986 y actualmente residente en Barcelona donde centró sus intereses artísticos en la innovación y el diseño. Sus múltiples talentos lo han llevado al mundo de la cinematografía, la actividad gráfica , la música y la moda. En este mural presenta, con gran simplicidad de medios, una característica puntual de su trabajo: el retrato realista colocado sobre un plano desprovisto de fondo.

Este dibujo cuidadoso nos presenta sorpresivamente al personaje, Andrés Caicedo, escritor precoz que murió a la temprana edad de 25 años, tras afirmar que vivir más de esa edad era una insensatez. Fue autor teatral, guionista, crítico de cine y nos dejó su única novela, una de las más vibrantes y novedosas de la literatura contemporánea colombiana: “Qué viva la música” (1977), retrato de la juventud caleña de los años 60 y 70 del siglo pasado. Su título alude a su pasión por la música y su evolución hacia el descubrimiento de ritmos que se gestaban en el sentir popular, provenientes del ámbito caribeño y del mundo latino de Nueva York. El escritor supo vislumbrar el impacto que esta nueva música tendría en la comunidad caleña, que hoy conocemos como Salsa y en torno a la cual se ha desarrollado todo un movimiento cultural urbano.

Aparte de lo anterior, se puede afirmar que este escritor da inicio a una tendencia literaria que lleva la literatura colombiana a un nivel contrario al del realismo mágico de García Márquez. Hace uso de una escritura, un estilo y un léxico que no se leía en la literatura de este país. Andrés Caicedo se sumerge en la oralidad mas profunda de su ciudad y en su realidad mas turbia. Tal vez por esto, después de más de cuarenta años de su desaparición, Andrés Caicedo se ha convertido en un escritor icónico de gran influencia entre los jóvenes escritores nacionales que priorizan la sociedad urbana y sus conflictos

Los Carteles

Los carteles que ilustran las habitaciones del hotel, Spirito son producto de un taller de artes gráficas que se resiste al olvido. En 1934, en el barrio Santa Rosa de Cali, en una pequeña imprenta tipográfica se comenzó a imprimir una gaceta con el nombre de La Linterna con el objeto de publicitar productos o eventos de la época acompañados de algunas noticias. Ya para las décadas del 40 y 50 del siglo XX, los carteles impresos en La Linterna, ocupaban indiscriminadamente paredes y muros del centro de la pequeña ciudad publicitando desde ungüentos mágicos hasta corridas de toros.

El taller sobrevive todavía hoy y lucha por mantenerse vigente no obstante los nuevos medios de comunicación audiovisual. Algunos viejos trabajadores, guardianes de la tradición, Olmedo Franco, Jaime García y Héctor Otálvaro siguen imprimiendo carteles publicitarios que vemos ocasionalmente en la ciudad, con sus originales fuentes tipográficas de madera, plomo y linóleo.

Hoy, un colectivo de jóvenes artistas gráficos se ha dedicado a la tarea de mantener vigente la historia de este taller como patrimonio de la ciudad y ha creado distintas series de carteles que hoy son objeto de colección: Tipos, tintas y rock&roll, un homenaje a esta música; Flashback, tributo al cine de décadas pasadas; Váyalo, en torno a los músicos de la salsa y La Linterna mundialista sobre la pasión por el fútbol. Estos y muchos otros carteles que pertenecen al legado de La Linterna y a la tradición de la ciudad, son los que cuelgan en las paredes de las habitaciones como recordatorio de un fragmento de la historia de Cali

Wladimir Zabaleta

El maestro Wladimir Zabaleta (Valencia, Venezuela, 1944-2013), pintor, escultor, artista gráfico y docente, es uno de los más distinguidos artistas de su generación y de su país. Egresado de la Escuela Arturo Michelena, estudia posteriormente en México y París donde trabaja en los talleres de la Galería Denis René, Carlos Cruz Díez y Jesús Soto, formándose en múltiples disciplinas. De este gran artista, premiado y reconocido tanto en su país como en el exterior, el Hotel Spiwak presenta su escultura de gran formato titulada Maga nocturna o Menina y dos pinturas también de gran formato e igual tema.

Estando en España en 1980, el maestro Zabaleta conoce la obra del gran pintor sevillano Diego Velásquez (1599-1660) y se detiene en su obra Las Meninas. Este inmenso cuadro crea una huella definitiva en el desarrollo de su obra a partir de ese entonces. Zabaleta reinterpreta reiteradamente la famosa pintura y se apropia de ella asimilando toda su carga histórica, acusando su influencia en esculturas, obras gráficas y pinturas, de manera reiterativa a través de varios años.
El cuadro Las Meninas (1656), es la penúltima obra de Diego Velásquez y es la más aclamada y destacada, ya que consigue captar el ambiente familiar, hogareño e íntimo de la realeza española. Retrata a la infanta Margarita rodeada de su pequeña corte en su taller de pintor situado en el palacio real Alcázar de Madrid.

El maestro Wladimir Zabaleta nos acerca a una menina ahora desprovista de su fuero real y de su época, acercando el barroco español a lo mágico latinoamericano, e introduciéndonos en una iconografía que hace posible que tanto su escultura en hierro como su pintura se conviertan en parte de nuestro entorno cotidiano, plenamente contemporáneo.

Toda la obra escultórica del maestro se encuentra en su natal Valencia con excepción de esta Menina que se exhibe orgullosamente a la entrada del Hotel Spiwak.

Menorah

Dentro de su espíritu de contribuir el enriquecimiento cultural de la comunidad, la organización empresarial Spiwak le entrega a la ciudad de Cali la escultura titulada Menorah, obra del maestro Pedro Alcántara Herrán, situada en la entrada de su nuevo hotel Spirito by Hoteles Spiwak.

Este gran símbolo del espíritu divino remonta su origen a la orden que Yahvéh impartiera a Moisés, para que se construyera el objeto ritual con el que se instauraría la unión del pueblo hebreo y se consagrara su lengua. Es una pieza escultórica tallada en oro macizo ejecutada por Besaleel, según lo narra el libro del éxodo. Un candelabro de siete brazos rectilíneos alimentado en la antigüedad con aceite puro de olivas que debía mantener la llama encendida de manera permanente, como imagen de lo eterno e inmutable.

La estructura de esta lámpara le fue revelada a Besaleel, el artista designado, a través de una planta conocida como la Salvia Palestina, que de manera prodigiosa exponía en el desierto un tallo y seis ramas de extraña simetría que coincidía con las indicaciones que Dios le trasmitiera al profeta. Muchos artistas de la tradición judeocristiana también se ocuparon con fines estéticos de esta bella lámpara, a la que incorporaron en propuestas pictóricas y escultóricas.

La Menorah de Cali

La Menorah  es la representación del trabajo y los días en el relato del génesis. Los seis brazos coinciden plenamente con los seis días que Yahvéh se gastó en la creación, y el brazo del centro que representa al espíritu divino, también es el día de descanso. Esta relación entre el trabajo y el ocio, entre la faena de los oficios y el descanso constituye el modo de ser de la civilización hasta nuestros días: expansión y recogimiento, acción y contemplación, desenvoltura y reserva son los modales que rigen al ser individual y al ser social.

Pedro Alcántara Herrán (Cali, Colombia, 1942), artista de un larguísimo recorrido en la plástica colombiana y latinoamericana, presenta una Menorah levantada en hierro en una dimensión de 5x4x0.80 metros,  construida con el vigor y el volumen que el metal representa: dureza, obstinación y rigor. Todo flexibilizado por la irregularidad de sus líneas y las breves diferencias entre los brazos que constituyen esta alegoría de la lámpara sagrada destinada, según la tradición, a proveernos “…de luz y regocijo, alegría y honra…” (Esther 8:16).

Poco tiempo antes de recibir el encargo, Alcántara había rendido homenaje al gran pintor ruso Vasily Kandinsky, con un proyecto largamente contemplado, su serie de dibujos titulada “Treinta”. Esta serie fue el resultado de un retorno al estudio de las formas elementales, al redescubrimiento de la fuerza que conduce a través de la línea a la apropiación del espacio. De esta indagación surgieron los criterios que sirvieron de base para los 14 dibujos preparatorios de la escultura. Esta Menorah es un ejemplo de equilibrio, sencillez y del lugar que ocupa la línea y su punto de nacimiento en toda la obra del gran dibujante que ha sido Alcántara, con lo cual el artista ha intentado siempre entender el origen de la forma dotándola de nueva materia .

Aunque la escultura no ha sido su práctica habitual, el maestro Alcántara acepta el reto y, a lado de la organización empresarial Spiwak, entrega a la ciudad de Cali esta ofrenda como símbolo de fraternidad, de unión de las culturas y de paz.

Piso del lobby Hotel Spiwak

El diseño del piso del Lobby del Hotel Spiwak es obra de Pedro Alcántara Herrán, (Cali, Colombia 1942), artista gráfico, dibujante, pintor y escultor de estatura nacional e internacional, autor de la escultura Menorah situada a la entrada del Hotel Spirito.

Basándose en su experiencia mural anterior realizada utilizando pequeñas y delgadas piezas de cerámica, Alcántara aborda la elaboración del piso con un material cerámico más resistente al tráfico peatonal pesado y desarrolla un diseño sencillo y cromáticamente acorde con la luminosidad de los grandes espacios abiertos de esta parte de la edificación del hotel. Su tema son las hojas de la mata de caña de azúcar (Saccharum Officinarum).

A mediados del siglo XVI se inicia el cultivo sistemático de la caña de azúcar en la región que hoy circunda a Cali. Pedro de Atienza es su primer promotor y esta milagrosa gramínea había sido traída desde la Gran Canaria y Santo Domingo hasta el valle del río Cauca. En esta región la planta producía durante todo el año sin que fuera necesario limitarse a cosechas periódicas. Fue solo hacia finales del siglo IXX que comenzó a sustituir los cultivos tradicionales de maíz, cacao y plátano para convertirse en el cultivo dominante de esta parte del país y base de su economía desde comienzos del siglo XX.

El maestro Alcántara enfatiza la importancia histórica de la planta y recurre a la amplitud y curvatura de sus hojas que refleja en la estructura lineal de las formas del diseño que se repiten en el piso insinuando un campo abierto que da la bienvenida a huéspedes y visitantes.

Pedro Ruíz

(Bogotá, Colombia, 1957) estudia en el famoso Atelier 17 de William Heyiter en París, donde lleva a cabo una rica investigación en las técnicas del grabado. Prolífico artista y activista cultural organiza, más allá del ámbito de las artes plásticas, encuentros de intelectuales y artistas, funda agrupaciones de carácter experimental como el grupo Nadieopina en el año 2000 y realiza proyectos de creación conjuntos con grupos internacionales como Lugar de Residencia realizado en colaboración con el grupo brasileño Clube da Lata en el 2002 Como fruto de diversos experimentos creativos, desarrolló sus trabajos: Desplazamientos y Love is in the Air buscando, durante un proceso de múltiples exposiciones públicas, transformar el carácter individual de la obra convirtiéndola en instalaciones y eventos interactivos que abordaran de manera más amplia y convincente problemas como el narcotráfico y el desplazamiento forzado en Colombia.

Desde el año 2009 inicia la realización de la propuesta ORO – Espíritu y Naturaleza de un Territorio, su proyecto más reciente, donde aporta una mirada nada común sobre la cotidianidad de un país en conflicto. Un trabajo compuesto por más de 30 obras de pequeño formato donde aspectos de la vida cotidiana en Colombia se ven representados en forma de iconos que los dignifican. Es precisamente de esta serie que el hotel Spiwak expone de manera permanente nueve obras del maestro Pedro Ruiz para promover una mejor comprensión del arte colombiano proporcionando a la vez un deleite estético en sus huéspedes.